Pillados Infraganti reúne escenas domésticas capturadas justo a tiempo: esa décima de segundo en la que alguien (humano o animal) mira como diciendo “no he sido yo”… y ya es tarde. Son momentos de travesura y caos cotidiano —brillos por el suelo, pintura derramada, un calcetín desaparecido, un libro mordisqueado— narrados con humor y ternura. Pequeñas historias sin palabras donde la inocencia siempre intenta salvarse… pero la evidencia brilla.